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Ley cripto de Carolina del Sur: fin a las CBDC y más protección para los monederos

La ley cripto de Carolina del Sur marca un cambio político y regulatorio que va más allá de las fronteras del Estado: protege la autocustodia, ampara los pagos en criptomonedas y deja por escrito un rechazo explícito a las CBDC en las actividades públicas. Es una de las medidas más claras vistas hasta ahora a nivel estatal en Estados Unidos sobre la relación entre activos digitales, libertad de uso y papel de las instituciones.

El nuevo marco normativo amplía los derechos de usuarios y empresas que operan con Bitcoin, stablecoins y otros tokens digitales. Al mismo tiempo, sin embargo, fija límites precisos para el mining, las infraestructuras blockchain y la gestión energética. El mensaje es claro: apertura a la economía cripto privada, cierre a cualquier entrada de las monedas digitales de banco central en los aparatos estatales.

La medida fue aprobada como Senate Bill 163, patrocinada por los senadores Danny Verdin y Matt Leber, al término de un proceso legislativo que duró 17 meses. Para Carolina del Sur se trata de la disposición más amplia adoptada hasta ahora en materia de derechos vinculados a los activos digitales.

La ley cripto de Carolina del Sur amplía los derechos sobre activos digitales y autocustodia

Con la nueva ley, Carolina del Sur ha introducido protecciones ampliadas para los activos digitales y para el derecho a la autocustodia. En la práctica, el texto protege el control directo de los fondos por parte de los usuarios a través de wallets autoalojados y hardware wallets, reforzando el principio según el cual quien posee criptomonedas puede custodiarlas de forma autónoma sin interferencias adicionales del Estado.

La ley también impide interferencias estatales en los pagos en cripto, en las actividades de mining y en las operaciones blockchain. Individuos y empresas pueden aceptar criptomonedas para bienes y servicios lícitos sin restricciones específicas, mientras que las autoridades estatales y locales no pueden imponer impuestos o comisiones adicionales solo porque se utilice un activo digital.

Este es el punto más relevante de la ley cripto de Carolina del Sur: transforma el uso de las criptomonedas de zona gris regulatoria a derecho operativo más definido, sobre todo para quienes usan wallets personales o construyen servicios blockchain. Para inversores, desarrolladores y empresas del sector, un marco más claro reduce uno de los principales frenos a la adopción: la incertidumbre normativa.

El texto también adopta una definición amplia de “activo digital”. En esta categoría se incluyen stablecoins, fungible tokens, non-fungible tokens y otros activos exclusivamente electrónicos. Es un paso importante porque evita que parte del ecosistema quede fuera del perímetro jurídico solo por diferencias de estructura técnica o de uso.

Alto a las CBDC en las agencias estatales

Uno de los puntos más fuertes de la normativa se refiere a las monedas digitales de banco central. Carolina del Sur prohíbe a las agencias estatales usar CBDC y participar en pilotos federales sobre CBDC, incluidos los vinculados a la Reserva Federal o al gobierno federal.

La ley también prohíbe a todas las agencias estatales y a las subdivisiones políticas aceptar pagos en CBDC. En la práctica, esto significa que las instituciones públicas del Estado no pueden integrar estas monedas en sus procesos operativos.

Aquí la ley cripto de Carolina del Sur adquiere también un peso simbólico nacional. La disposición no se limita a regular el mercado privado, sino que toma posición sobre qué moneda digital el Estado considera aceptable en su perímetro operativo. Las monedas digitales emitidas privadamente y ya operativas, como USDC, siguen siendo utilizables en el marco delineado por la norma.

La distinción entre stablecoins privadas y CBDC es uno de los detalles más observados por el sector. Por un lado se defiende la continuidad de instrumentos digitales ya presentes en la economía cripto; por otro se excluye la entrada de una moneda digital pública en las funciones administrativas estatales. Para los operadores, es una señal política fuerte sobre el tipo de innovación financiera que Carolina del Sur pretende favorecer.

Wallets, licencias y actividades blockchain: qué cambia realmente

El nuevo marco introduce también exenciones regulatorias específicas. El trading cripto a cripto, las infraestructuras de staking y el desarrollo de aplicaciones blockchain no estarán sujetos a las money transmitter licenses previstas en otros casos.

En términos prácticos, la norma aclara que algunas actividades fundamentales del ecosistema no deben tratarse automáticamente como servicios de transmisión de dinero. Es un punto decisivo para quienes construyen productos, gestionan infraestructuras u ofrecen servicios técnicos relacionados con la blockchain.

  • exención de las licencias de money transmitter para trading cripto a cripto, infraestructura de staking y desarrollo de aplicaciones blockchain;
  • definición legal más amplia de los activos digitales, que incluye stablecoins, fungible tokens y NFTs.

Las exenciones de licencia cripto en el Estado pueden incidir directamente en la capacidad de atraer operadores y capitales. Una cosa es trabajar en un entorno donde cada segmento corre el riesgo de ser asimilado a un intermediario financiero tradicional; otra es contar con una distinción normativa más acorde con la tecnología y los modelos de negocio del sector.

Mining, zonificación y controles: más protecciones, pero no sin límites

La ley también interviene en las actividades de mining y en la infraestructura blockchain. Los gobiernos locales no podrán imponer límites excesivos al ruido ni normas de zonificación restrictivas respecto a las operaciones industriales de mining.

Al mismo tiempo, el texto no elimina toda forma de control. La aplicación de la ley contra proveedores fraudulentos en los sectores de mining y staking sigue en manos del Attorney General, manteniendo un mecanismo de protección para usuarios y consumidores.

Hay además otro elemento que no debe pasarse por alto: las grandes empresas de mining deberán afrontar obligaciones relacionadas con el impacto en la red eléctrica y la gestión de la energía. Las compañías están llamadas a demostrar medidas de mitigación del impacto en la red, a menudo a través de power purchase agreements. Es un equilibrio político interesante: más libertad operativa para el sector, pero sin dejar desatendido el tema de la demanda energética y los estándares de las utilities públicas.

El peso político del Senate Bill 163

El Senate Bill 163, patrocinado por Danny Verdin y Matt Leber, fue aprobado ampliamente por la South Carolina General Assembly tras 17 meses de recorrido legislativo. Este dato ayuda a interpretar la disposición no como una intervención puntual, sino como una elección estructurada.

Carolina del Sur se une así a otros estados estadounidenses que están reforzando la protección de los derechos sobre criptomonedas, desde la autocustodia hasta la actividad de mining, pasando por la autonomía operativa de las infraestructuras blockchain. En un momento en que a nivel federal persiste mucha incertidumbre, el centro de gravedad normativo se desplaza cada vez más hacia los estados.

Para el mercado, el significado es doble. Por una parte aumenta la protección para los poseedores de wallets y para las empresas cripto que buscan normas más claras. Por otra parte crece la fragmentación del marco estadounidense: algunos estados se abren, otros podrían seguir enfoques diferentes. Es precisamente de esta divergencia de donde podría nacer la próxima fase de la competencia regulatoria en Estados Unidos, con Carolina del Sur intentando ahora labrarse un papel de primer plano.

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