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Sberbank apuesta por los chips chinos: la carrera rusa por la IA pasa por Huawei y por las sanciones occidentales

Rusia acelera en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y mira cada vez más hacia China para sortear las restricciones occidentales.

En el centro de esta estrategia está Sberbank, la principal institución financiera rusa, que quiere reforzar el modelo GigaChat utilizando chips de IA chinos en un contexto global cada vez más competitivo.

GigaChat y el desafío ruso a la inteligencia artificial global

Como sabemos, la carrera global por la inteligencia artificial está redefiniendo los equilibrios tecnológicos y geopolíticos, y Rusia no quiere quedar excluida de esta transformación.

Durante la visita del presidente ruso Vladimir Putin a China, el CEO de Sberbank, German Gref, confirmó que el grupo espera utilizar microchips chinos para apoyar el desarrollo de GigaChat.

Es decir, el modelo de IA considerado uno de los proyectos tecnológicos más importantes del país.

Las declaraciones llegan en una fase particularmente delicada para Moscú. Las sanciones occidentales introducidas en los últimos años han limitado fuertemente el acceso ruso a los semiconductores avanzados producidos por empresas estadounidenses o aliadas de Estados Unidos. 

Esto ha obligado a muchas entidades rusas a buscar alternativas tecnológicas en Asia, sobre todo en China, que hoy se ha convertido en el principal socio estratégico de Rusia también en el frente del hardware.

GigaChat representa uno de los símbolos de esta ambición. El modelo fue desarrollado por Sberbank, el banco más grande de Rusia, que en los últimos años ha invertido fuertemente en el sector tecnológico, transformándose progresivamente también en un gigante digital.

El objetivo del grupo es crear un ecosistema de IA nacional capaz de competir, al menos a nivel interno, con los modelos occidentales y chinos más avanzados.

Sin embargo, el problema principal sigue siendo la infraestructura de hardware. La inteligencia artificial generativa requiere de hecho enormes capacidades computacionales y, por lo tanto, acceso a chips de alto rendimiento.

Sin semiconductores avanzados, el desarrollo de modelos lingüísticos complejos corre inevitablemente el riesgo de ralentizarse.

Por este motivo, Sberbank estaría mirando a los chips Ascend 950 de Huawei, considerados actualmente entre los productos de IA más avanzados disponibles en China.

Aunque estos procesadores siguen estando por detrás de los aceleradores Nvidia H200 estadounidenses, representan de todos modos una de las pocas opciones realistas para los países afectados por las restricciones occidentales.

Chips de IA, sanciones y competencia global: Rusia busca espacio entre China y Estados Unidos

La estrategia rusa, sin embargo, se enfrenta a otro obstáculo importante: la propia competencia china.

Las principales empresas de internet del país, como ByteDance, Tencent y Alibaba, están aumentando los pedidos de chips de IA de Huawei para sostener sus propios sistemas de inteligencia artificial.

Esto significa que incluso para Moscú obtener hardware avanzado podría volverse cada vez más difícil.

Detrás de esta dinámica surge un tema más amplio que tiene que ver con la fragmentación tecnológica global.

Hasta hace pocos años, el mercado de la IA estaba dominado casi exclusivamente por las empresas estadounidenses, con Nvidia convertida en el punto de referencia absoluto para los chips destinados al entrenamiento de modelos lingüísticos.

Hoy, en cambio, China está intentando construir una cadena de suministro independiente, mientras que Rusia trata de insertarse en este nuevo eje tecnológico euroasiático.

El problema es que Moscú parte de una posición de fuerte retraso. Rusia sigue dependiendo casi por completo de las importaciones electrónicas en los sectores más sensibles, incluida la defensa.

Las sanciones han hecho aún más evidente esta vulnerabilidad estructural, empujando al Kremlin a invertir más en la cooperación tecnológica con Pekín.

No por casualidad, en los últimos meses varios analistas han subrayado cómo la IA se ha convertido también en un elemento central en las estrategias de seguridad nacional.

Ya no se habla solo de chatbots o aplicaciones comerciales, sino de tecnologías utilizables en la ciberseguridad, en el análisis militar, en la vigilancia y en la automatización industrial.

En este escenario, tener acceso a los chips más avanzados equivale a poseer una ventaja estratégica.

La propia China, aunque crece rápidamente, sigue sin embargo persiguiendo a Estados Unidos en el frente de los semiconductores más sofisticados.

Huawei ha dado pasos importantes con la línea Ascend, pero la brecha tecnológica respecto a los procesadores de Nvidia sigue siendo significativa. Esto limita indirectamente también las ambiciones rusas, que dependen de la capacidad china de cerrar esa brecha.

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