La regulación de las stablecoins vuelve al centro del debate mientras Tether y USD Coin de Circle siguen dominando el mercado. Juntas representan casi el 90% de la circulación global de stablecoins. Precisamente esta concentración lleva a los operadores institucionales y a las autoridades a preguntarse si estos tokens pueden realmente considerarse equivalentes al efectivo.
La cuestión no se refiere solo a la tecnología y a los pagos. Se refiere sobre todo a la calidad de las reservas, la solidez en caso de una corrida de reembolsos y el riesgo de que eventuales tensiones se propaguen al sistema financiero tradicional. Es aquí donde la regulación de las stablecoins se convierte en un tema de primer plano también para bancos, tesorerías corporativas y supervisión prudencial.
Quien ha vuelto a poner el tema bajo los focos ha sido Christoph Hock, Head of Tokenization and Digital Assets de Union Investment. Durante el Digital Money Summit 2026 de Londres, Hock expresó una crítica tajante: ni Tether ni USDC serían, a su juicio, “auténticas stablecoins”.
Summary
Por qué las stablecoins más grandes han quedado bajo examen
El peso de Tether y USD Coin basta por sí solo para explicar por qué el debate sobre la regulación de las stablecoins se ha vuelto tan intenso. Cuando dos emisores concentran casi el 90% de la oferta global, cualquier duda sobre su solidez deja de parecer marginal y se convierte en un hecho de mercado.
Hock cuestiona la idea de que estos tokens puedan ser tratados como instrumentos estables al mismo nivel que la liquidez. Su objeción es sencilla: si una stablecoin quiere funcionar como sustituto del efectivo, debe ofrecer una estructura de garantías y de reembolso coherente con esa promesa.
Por eso el debate interesa no solo al sector cripto, sino también a las tesorerías corporativas, a los inversores institucionales y a los reguladores. Si una moneda digital se utiliza para el cash settlement, las desviaciones de precio y las dudas sobre la liquidez de las reservas se convierten de inmediato en un problema operativo.
Tether: reservas, oro y bitcoin bajo la lupa
Según Hock, el principal punto crítico se refiere a la composición de las reservas. Su crítica es que Tether no mantiene únicamente títulos del Estado, sino también metales preciosos y criptomonedas, en particular oro y bitcoin, además de government securities.
Esta lectura acerca el token más a un vehículo de inversión que a un sustituto fiable del dinero. Y es precisamente aquí donde entra el tema de las reservas de Tether y su verificación: una stablecoin se juzga sobre todo por la calidad y la rapidez con la que los activos en balance pueden sostener los reembolsos.
Hasta enero de 2026, las reservas de oro de Tether habían alcanzado unas 148 toneladas, por un valor en torno a los 23 mil millones de dólares. El dato refleja bien la dimensión del fenómeno.
Hay además otro elemento que hace el cuadro más complejo. El Bank for International Settlements ha indicado que Tether fue el séptimo mayor comprador de United States Treasury securities en 2024, con 33,1 mil millones de dólares de compras netas en el año. Pero incluso con activos considerados de alta calidad sigue abierto el problema de la velocidad de conversión en efectivo si las solicitudes de reembolso llegan todas a la vez.
Este es uno de los puntos que explican por qué realmente importa la regulación de las stablecoins. No basta con poseer activos teóricamente sólidos, si luego la estructura no garantiza una liquidez inmediata bajo estrés.
USDC y la prueba más dura sobre la solidez del peg
También USDC, a menudo percibida como una de las stablecoins más cercanas a los estándares financieros tradicionales, ya ha mostrado fragilidades en momentos de tensión. El tema toca directamente a USDC y la solidez del peg, además de la más amplia volatilidad de USDC.
Tras la quiebra de una entidad bancaria centrada en el sector cripto a principios de 2023, el valor de USDC cayó hasta 0,87 dólares. Para un activo que promete estabilidad anclada al dólar, un movimiento de este tipo pesa mucho.
La presión no se detuvo ahí. En marzo de 2024, USDC bajó a 0,74 dólares en tres ocasiones distintas.
Para quien observa el mercado desde una perspectiva institucional, estos episodios valen más que un simple ruido de corto plazo. Si una stablecoin se utiliza como aparcamiento de liquidez o para liquidaciones ordinarias, una pérdida de dos dígitos respecto al valor esperado no es volatilidad aceptable: es un riesgo operativo.
Por qué el BCE, la Fed y los reguladores piden normas más estrictas
Las peticiones de controles más severos no nacen solo de la desconfianza hacia el sector cripto. Nacen del temor de que instrumentos percibidos como seguros puedan generar riesgos sistémicos de las stablecoins si se ven afectados por tensiones repentinas.
Según lo informado, tanto los reguladores estadounidenses como los europeos están presionando para una supervisión de los emisores de stablecoins equivalente a la bancaria. El tema incluye requisitos sobre las reservas, protocolos de auditoría y posibles mecanismos de reembolso.
El European Central Bank y la Federal Reserve han señalado ambos vulnerabilidades sistémicas. En paralelo, la Fed ha observado que un eventual desplazamiento del ahorro de los consumidores desde los depósitos bancarios hacia las stablecoins podría reducir una fuente esencial de financiación para los bancos e introducir nuevos riesgos en el sistema.
Aquí emerge el segundo gran motivo por el que el expediente es importante. El impacto de la regulación de las stablecoins no se refiere solo a los emisores, sino también a la relación entre finanzas tradicionales y finanzas digitales. Si estos tokens se vuelven lo suficientemente grandes como para captar liquidez que hoy permanece en el circuito bancario, entonces dejan de ser un tema de nicho y se convierten en materia de supervisión prudencial.
La comparación con los money market funds
Otro punto central del debate se refiere a la comparación con los money market funds. Los fondos monetarios tradicionales prevén en general salvaguardias específicas para las fases de tensión, entre ellas cargos de liquidez y restricciones a los retiros.
La crítica dirigida a las stablecoins es que, en la mayoría de las jurisdicciones, los emisores aún no operan con restricciones comparables. Es también por esto que las normas de la UE para las stablecoins y la MiCA stablecoin se interpretan como una prueba más amplia: entender si el sector tendrá que acercarse realmente a los estándares de transparencia, liquidez y supervisión típicos de las finanzas reguladas.
La cuestión de fondo sigue abierta. Si Tether y USDC continúan dominando un mercado que representa casi todo el sector, la presión para tratar las stablecoins menos como simples tokens y más como infraestructuras financieras difícilmente disminuirá.

