El Banco de Pagos Internacionales tiene un mensaje contundente para cualquiera que piense que un token vinculado al dólar es lo mismo que un dólar: no lo es. En su Informe Económico Anual 2026, publicado el 29 de junio, el BPI sostiene que las stablecoins se parecen estructuralmente mucho más a los fondos cotizados en bolsa (ETF) que al dinero genuino, y que la comparación entre stablecoins y ETF no es una mera nota a pie de página académica. Tiene consecuencias reales para los mercados de divisas, las economías emergentes y el creciente esfuerzo regulatorio por alinear las criptomonedas con las finanzas tradicionales.
Summary
Conclusiones clave
- El BPI clasifica las stablecoins como más cercanas a los ETF que al dinero verdadero, citando desviaciones de precio respecto a la paridad y fricciones en el rescate.
- El mercado total de stablecoins se situaba en aproximadamente 320.000 millones de dólares a finales de mayo de 2026, con más de un 99% vinculado al dólar estadounidense y dominado por USDT de Tether y USDC de Circle.
- El aumento de los flujos desde monedas no denominadas en dólares hacia stablecoins vinculadas al dólar estadounidense está debilitando las monedas domésticas y elevando los costes en el mercado de swaps de divisas.
- Las transferencias de stablecoins no se liquidan en los balances de los bancos centrales, lo que las distingue de forma fundamental de los depósitos bancarios.
- Los controles de capital eficaces para los depósitos tradicionales son menos efectivos frente a las stablecoins debido a su naturaleza digital al portador y a las billeteras no alojadas.
El BPI clasifica las stablecoins como más similares a los ETF que al dinero
La característica distintiva del dinero verdadero, argumenta el informe del BPI, es que se acepta como medio de pago «sin hacer preguntas». Cuando alguien paga con dólares —ya sea un billete físico o un depósito bancario— nadie cuestiona su valor o legitimidad. Se espera que valga exactamente su valor nominal en cualquier momento. Las stablecoins no cumplen plenamente esa norma, y el informe es inequívoco respecto al porqué.
Desviaciones de precio de las stablecoins y fricciones en el rescate
Los precios en el mercado secundario de las monedas fiduciarias tokenizadas se desvían de su valor de paridad —no siempre de forma dramática, pero lo suficiente como para importar—. Ese comportamiento refleja cómo un ETF cotiza con una ligera prima o descuento respecto a su valor liquidativo. Y del mismo modo que los rescates de ETF pueden implicar demoras o costes según la estructura del fondo, los rescates de stablecoins no son tan fluidos como se suele suponer. Convertir una stablecoin de nuevo a efectivo no garantiza un intercambio instantáneo y asegurado a la par.
Esa fricción es estructural, no incidental. El informe del BPI enmarca los diseños actuales de stablecoins como más parecidos a participaciones de ETF que a medios de pago, una caracterización que el gerente general del BPI, Pablo Hernández de Cos, ya había planteado en abril y que el Informe Económico Anual ahora formaliza con análisis de respaldo.
Diferencias clave con el dinero verdadero
Las distinciones van más allá de las oscilaciones de precio. Las transferencias de stablecoins no se liquidan ni directa ni indirectamente en los balances de los bancos centrales, a diferencia de los depósitos bancarios, que en última instancia conllevan un derecho garantizado sobre el dinero del banco central. El valor de una stablecoin está determinado por la confianza del mercado en las reservas del emisor y en su mecanismo de rescate, no por ningún ancla directa al sistema monetario.
El BPI también señala un fallo en el modelo de efectivo por adelantado. Según ese modelo, un emisor acuñaría un nuevo token solo después de que un usuario deposite el efectivo equivalente —una financiación previa del 100%—. Las stablecoins no funcionan así, lo que significa que los emisores no pueden ampliar la oferta de forma flexible como lo hacen los bancos comerciales cuando otorgan crédito. El informe considera que los diseños actuales no alcanzan cuatro propiedades monetarias fundamentales: unicidad, elasticidad, interoperabilidad e integridad.
Se trata de una acusación de gran alcance, especialmente cuando las stablecoins se presentan cada vez más en los debates de política como infraestructura de pago legítima. Un mercado de 320.000 millones de dólares —con más del 99% de la oferta vinculada al dólar y la mayor parte repartida entre USDT y USDC— ya no es un nicho. Pero el tamaño, insinúa el BPI, no equivale a legitimidad monetaria.
Impacto de las stablecoins en los mercados de divisas y la dolarización
Se suponía que las criptomonedas ofrecerían una alternativa al dominio del dólar. Las stablecoins están produciendo el efecto contrario, y el BPI presta mucha atención a hacia dónde se dirigen los flujos.
Flujos desde monedas no denominadas en dólares hacia stablecoins vinculadas al dólar estadounidense
El informe identifica flujos crecientes desde monedas no denominadas en dólares hacia stablecoins vinculadas al dólar estadounidense, una tendencia con consecuencias medibles. En los mercados al contado, estos flujos pueden debilitar las monedas domésticas. También ponen de manifiesto fricciones en el arbitraje entre los mercados cripto y los mercados de divisas tradicionales, y pueden elevar el coste de acceder a dólares a través de los mercados de swaps de divisas, encareciendo de facto la liquidez en dólares para todos los demás.
Consecuencias para las monedas domésticas y los costes del mercado de divisas
El BPI enmarca esto como una versión más rápida y difícil de contener de la dolarización de depósitos, el fenómeno bien documentado por el cual los hogares en países con tensiones económicas trasladan sus ahorros a cuentas bancarias en moneda extranjera. Se aplican los mismos detonantes macroeconómicos: alta inflación y tensiones soberanas empujan a la gente hacia activos denominados en dólares. La diferencia es la velocidad y el alcance. La dolarización vía stablecoins puede producirse a través de una aplicación móvil sin ningún intermediario bancario y, una vez que se afianza, advierte el BPI, tiende a persistir durante años.
La modelización económica del informe añade otra dimensión. Incluso si las stablecoins crecieran hasta 1, 2 o 3 billones de dólares de valor de mercado, el BPI proyecta que el efecto neto sobre la producción económica se volvería ligeramente negativo a medio plazo. Los mayores costes de financiación bancaria y la menor capacidad de préstamo superarían el beneficio fiscal derivado de la demanda de deuda pública por parte de las stablecoins. Es una conclusión aleccionadora para los defensores que sostienen que la adopción de stablecoins es inequívocamente positiva para la inclusión financiera y el crecimiento.
Retos para regular el uso transfronterizo de stablecoins
Reconocer un problema y resolverlo son dos cosas diferentes. El informe del BPI reconoce abiertamente que los reguladores se enfrentan a un entorno de aplicación estructuralmente distinto con las stablecoins en comparación con los instrumentos financieros tradicionales.
La naturaleza digital al portador y las billeteras no alojadas complican la aplicación
Varios países, en particular economías de mercados emergentes y en desarrollo, ya han tomado medidas para restringir el uso transfronterizo de stablecoins. Pero el BPI señala que es probable que esas medidas sigan siendo imperfectas. La razón es fundamental: las stablecoins funcionan como instrumentos digitales al portador. La posesión es control. Combinado con la disponibilidad de billeteras no alojadas —cuentas autocustodiadas sin intermediario al que se pueda obligar a cumplir—, el movimiento transfronterizo de valor se vuelve extremadamente difícil de supervisar o interceptar.
El informe también destaca que las stablecoins representan una parte significativa de la actividad ilícita en cadena precisamente porque las cadenas de bloques sin permisos debilitan los controles de conocimiento del cliente (KYC) y de lucha contra el blanqueo de capitales en los que se basa la financiación tradicional. Se trata de un problema de integridad sistémica que la estabilidad de precios y el respaldo de reservas no pueden resolver por sí solos.
Limitaciones de los controles de capital sobre las stablecoins
Los controles de capital funcionan razonablemente bien sobre los depósitos bancarios tradicionales porque los bancos son entidades reguladas sujetas a la jurisdicción nacional. Ese poder desaparece con un token autocustodiado y sin fronteras. Las restricciones diseñadas para el sistema bancario no se trasladan de forma limpia a las stablecoins, lo que deja a los reguladores con herramientas calibradas para una era diferente de movimientos de capital.
El BPI no deja la cuestión totalmente abierta. Como hizo en 2025, el informe propone un modelo de «libro mayor unificado»: un espacio compartido que albergue reservas de bancos centrales tokenizadas, dinero bancario comercial tokenizado y otras formas de dinero privado regulado, con el dinero del banco central como ancla. Señaló el Proyecto Agora, un prototipo de pagos transfronterizos en el que participan ocho bancos centrales, el propio BPI y más de 40 instituciones privadas, como prueba de que el modelo es viable operativamente. La implicación es clara: la innovación en dinero digital es bienvenida, pero solo si permanece conectada con los cimientos institucionales que hacen que el dinero sea confiable en primer lugar.
Si esa visión gana tracción en un entorno en el que ya circulan 320.000 millones de dólares en oferta de stablecoins fuera de esos cimientos es una cuestión con la que los reguladores y los bancos centrales seguirán lidiando mucho después de que este informe quede archivado.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el BPI considera que las stablecoins se parecen más a los ETF que al dinero?
Porque las stablecoins a menudo cotizan a precios que se desvían de su valor de paridad y presentan fricciones de rescate similares a las participaciones de ETF. A diferencia del dinero verdadero, que se acepta a la par sin hacer preguntas, las stablecoins dependen de la confianza del mercado en las reservas del emisor y en los mecanismos de rescate, y sus transferencias no se liquidan en los balances de los bancos centrales.
¿Cómo afectan las stablecoins a los mercados de divisas?
Las stablecoins vinculadas al dólar estadounidense atraen flujos desde monedas no denominadas en dólares, lo que puede debilitar las monedas domésticas en los mercados al contado e incrementar los costes en los mercados de swaps de divisas. El BPI describe esto como una forma de dolarización de rápida evolución que, una vez establecida, tiende a persistir durante años.
¿Qué desafíos de aplicación plantean las stablecoins para los reguladores?
Su naturaleza digital similar a un instrumento al portador y la disponibilidad de billeteras no alojadas y autocustodiadas hacen que los controles de capital tradicionales sean mucho menos efectivos. Las medidas que funcionan sobre los depósitos bancarios no pueden aplicarse de forma limpia a los tokens sin fronteras, lo que deja importantes lagunas en la aplicación transfronteriza.
{«@context»:»https://schema.org»,»@type»:»FAQPage»,»mainEntity»:[{«@type»:»Question»,»name»:»¿Por qué el BPI considera que las stablecoins se parecen más a los ETF que al dinero?»,»acceptedAnswer»:{«@type»:»Answer»,»text»:»Porque las stablecoins a menudo cotizan a precios que se desvían de su valor de paridad y presentan fricciones de rescate similares a las participaciones de ETF. A diferencia del dinero verdadero, que se acepta a la par sin hacer preguntas, las stablecoins dependen de la confianza del mercado en las reservas del emisor y en los mecanismos de rescate, y sus transferencias no se liquidan en los balances de los bancos centrales.»}},{«@type»:»Question»,»name»:»¿Cómo afectan las stablecoins a los mercados de divisas?»,»acceptedAnswer»:{«@type»:»Answer»,»text»:»Las stablecoins vinculadas al dólar estadounidense atraen flujos desde monedas no denominadas en dólares, lo que puede debilitar las monedas domésticas en los mercados al contado e incrementar los costes en los mercados de swaps de divisas. El BPI describe esto como una forma de dolarización de rápida evolución que, una vez establecida, tiende a persistir durante años.»}},{«@type»:»Question»,»name»:»¿Qué desafíos de aplicación plantean las stablecoins para los reguladores?»,»acceptedAnswer»:{«@type»:»Answer»,»text»:»Su naturaleza digital similar a un instrumento al portador y la disponibilidad de billeteras no alojadas y autocustodiadas hacen que los controles de capital tradicionales sean mucho menos efectivos. Las medidas que funcionan sobre los depósitos bancarios no pueden aplicarse de forma limpia a los tokens sin fronteras, lo que deja importantes lagunas en la aplicación transfronteriza.»}}]}
Artículo producido con la ayuda de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial.

