Respaldado por Nvidia y apuntando a una nueva frontera audaz, Starcloud está preparando una iniciativa de minería de bitcoin espacial que podría redefinir la computación orbital y el uso de energía.
Summary
Starcloud se prepara para minar Bitcoin más allá de la Tierra
Starcloud planea comenzar a minar Bitcoin desde el espacio a finales de este año mientras se prepara para el lanzamiento de su segunda nave espacial. La startup tiene como objetivo operar hardware de minería dedicado en órbita y posicionarse como la primera empresa en operar un sistema de minería comercial más allá de la Tierra. Además, este plan se enmarca en una ambición más amplia de desplegar grandes centros de datos orbitales.
La empresa reveló su hoja de ruta de minería mientras delineaba su creciente infraestructura de computación espacial. Starcloud lanzó su primer satélite en noviembre con un potente chip NVIDIA H100 a bordo, marcando la primera vez que una GPU de tan alto nivel operaba en el espacio. Como resultado, la firma ha ampliado su visión para una capacidad de computación a gran escala en órbita.
Starcloud comenzó sus operaciones a principios de 2024 para abordar la creciente demanda de energía de los modelos avanzados de inteligencia artificial. La empresa argumenta que las instalaciones orbitales pueden ofrecer computación de alto rendimiento sin poner presión adicional en las redes eléctricas terrestres. Su arquitectura se basa en gran medida en la energía solar generada directamente en el espacio, y la administración espera ganancias de eficiencia a largo plazo para cargas de trabajo intensivas.
Centros de datos orbitales y mega-constelaciones de satélites
Para apoyar esta infraestructura, Starcloud planea desplegar enormes grupos de satélites configurados como centros de datos de IA orbitales. La red propuesta eventualmente incluiría alrededor de 88,000 satélites agrupados en grandes centros de datos orbitales. Estas plataformas dependerán principalmente de la energía solar para la generación continua de energía, reduciendo la dependencia de los sistemas eléctricos terrestres.
La empresa sostiene que la minería de bitcoin espacial representa una carga de trabajo inicial ideal para esta arquitectura. La minería de Bitcoin utiliza máquinas especializadas ASIC construidas para una única función de hashing y demanda un costo por watt mucho menor que las GPUs de última generación. En consecuencia, estos dispositivos ofrecen un modelo rentable para los primeros despliegues de computación basada en el espacio.
Los datos de la industria indican que las GPUs son significativamente más caras por kilovatio que los mineros ASIC para órbita o instalaciones terrestres. Chips de alta gama como el B200 de NVIDIA pueden costar decenas de miles de dólares por kilovatio, mientras que las máquinas de minería ASIC dedicadas generalmente se sitúan más cerca de mil dólares por kilovatio. Por lo tanto, el hardware de minería de Bitcoin presenta una forma más económica de escalar la capacidad de computación orbital.
Hoy en día, la minería global de Bitcoin consume aproximadamente 20 gigavatios de electricidad. Esa carga constante ejerce presión sobre las redes eléctricas y los precios mayoristas de la energía. Sin embargo, Starcloud cree que una infraestructura orbital a gran escala podría eventualmente albergar una parte significativa de esa demanda, con satélites alimentados por energía solar sosteniendo la actividad minera sin recurrir a las redes eléctricas terrestres.
Bitcoin a través de planetas y redes interplanetarias
En paralelo con estos esfuerzos orbitales, investigadores y emprendedores están explorando cómo las transacciones de Bitcoin podrían atravesar el Sistema Solar. Los fundadores tecnológicos Jose E. Puente y Carlos Puente han propuesto un marco de transferencia interplanetaria de bitcoin que estudia cómo los pagos digitales podrían moverse a través de redes de comunicación basadas en el espacio.
Su concepto se basa en enlaces de comunicación óptica construidos sobre la infraestructura espacial existente, incluidos los sistemas de NASA y constelaciones comerciales como Starlink. Además, la propuesta incluye una capa de sellado de tiempo interplanetaria dedicada para mantener un orden y validación precisos de las transacciones a través de vastas distancias.
Bajo este diseño, las transacciones de Bitcoin podrían viajar entre la Tierra y Marte en alrededor de tres minutos. Los mensajes se enrutarían a través de estaciones espaciales, satélites y antenas terrestres, con algunas señales rebotando alrededor de la Luna antes de dirigirse hacia Marte. Dicho esto, los investigadores concluyeron que la minería de Bitcoin en Marte sigue siendo impráctica porque la latencia ralentizaría la propagación de bloques y perturbaría la sincronización de la red.
Vientos en contra del mercado para los mineros de Bitcoin
El momento de los planes de Starcloud llega cuando la minería tradicional de Bitcoin enfrenta una creciente presión económica. En los últimos meses, la volatilidad del mercado ha comprimido los márgenes de beneficio para muchos operadores, obligando a algunos a reevaluar proyectos de expansión.
El precio de Bitcoin ha caído casi un 48% desde su pico en octubre cerca de $126,080 y recientemente se negoció alrededor de $67,797. Esta corrección aguda ha reducido la rentabilidad de la minería y ha hecho que la eficiencia energética sea un factor crítico para determinar qué operaciones siguen siendo viables.
Durante el mismo período, la dificultad de la red de minería ha disminuido ligeramente, cayendo alrededor de un 7% desde un récord de 155.9 billones de unidades a aproximadamente 145 billones. Sin embargo, ese ajuste ofrece solo un alivio temporal para los mineros que enfrentan costos más altos e ingresos más bajos. En consecuencia, los experimentos en infraestructuras novedosas como las plataformas orbitales han ganado atención como posibles alternativas a largo plazo.
En resumen, el impulso de Starcloud para combinar la minería de Bitcoin con grandes centros de datos orbitales destaca cómo la energía, la computación y la tecnología espacial están convergiendo, incluso cuando la economía en cadena y las limitaciones de infraestructura continúan dando forma a la próxima fase de la industria.

