Los incentivos a las stablecoin del CLARITY Act se han convertido en el nuevo terreno de enfrentamiento entre bancos e industria cripto en Washington. A pocos días de un paso decisivo del proyecto de ley, seis grandes asociaciones bancarias han pedido al Senate Banking Committee que elimine del texto toda referencia a las recompensas vinculadas a las stablecoin.
La solicitud llegó el 8 de mayo y apunta directamente a la Section 404 del CLARITY Act, la parte que regula los incentivos ofrecidos a los usuarios por las plataformas cripto. No se trata de un detalle técnico. Está en juego la posibilidad de que las stablecoin puedan premiar el uso real de las redes, o bien la prohibición casi total de cualquier incentivo.
El nudo es político, pero también industrial. El sector cripto ya había aceptado un compromiso negociado en el Senado. Ahora, sin embargo, el frente bancario intenta reabrir la partida sobre uno de los puntos más sensibles de todo el entramado normativo.
Summary
Los bancos piden eliminar los incentivos a las stablecoin del CLARITY Act
La carta conjunta enviada al Senate Banking Committee fue firmada por la American Bankers Association, el Bank Policy Institute, la Consumer Bankers Association, el Financial Services Forum, la Independent Community Bankers of America y la National Bankers Association.
El objetivo declarado es claro: eliminar del proyecto de ley el lenguaje que permite incentivos para los usuarios de stablecoin. El blanco preciso es la Section 404, es decir, la sección que regula las recompensas para stablecoin y CLARITY Act.
El momento pesa. Las asociaciones bancarias y el CLARITY Act chocan justo cuando en Washington se busca un equilibrio sobre un tema que afecta a pagos digitales, competencia bancaria y modelo de negocio de los exchange.
Lo que está en juego va más allá de una fórmula legislativa. La batalla sobre los incentivos a las stablecoin del CLARITY Act tiene que ver, de hecho, con el control de la relación cotidiana con los usuarios: por un lado los bancos tradicionales, por el otro las plataformas cripto que quieren retener liquidez en sus propios ecosistemas.
El compromiso ya alcanzado en el Senado
Antes de la presión del frente bancario, en el Senado ya había surgido un punto de equilibrio. El senador Thom Tillis y la senadora Angela Alsobrooks habían alcanzado un compromiso tras cuatro meses de negociaciones.
El acuerdo prohibía el rendimiento pasivo sobre las stablecoin, pero dejaba espacio a recompensas basadas en la actividad efectiva de los usuarios. En la práctica, el texto excluía un interés obtenido simplemente aparcando stablecoin en el monedero, pero permitía premios vinculados al uso real de plataformas y redes cripto.
Este es el corazón del compromiso: separar el rendimiento pasivo de los incentivos basados en la actividad. Para la industria, ese punto representaba ya una concesión significativa.
Tras la publicación del markup, también el mercado dio una señal. El CEO de Coinbase, Brian Armstrong, apoyó públicamente esa formulación en X con un mensaje breve: “mark it up”.
Por qué el CLARITY Act y la Section 404 se han convertido en el punto más sensible
La Section 404 es hoy el centro del enfrentamiento entre finanzas tradicionales e industria digital. Aquí se decide si las recompensas para stablecoin y CLARITY Act pueden convivir en una forma limitada y regulada, o si la prohibición debe ampliarse casi por completo.
Según el frente bancario, el lenguaje de compromiso dejaría espacio a estructuras que se asemejan, en la práctica, a un interés sobre depósitos con otro nombre. Por ello, los bancos en contra de los incentivos para stablecoin piden cerrar cualquier apertura.
Del lado cripto, en cambio, el texto ya se había interpretado como un compromiso restrictivo. El rendimiento pasivo quedaba prohibido, mientras que solo se permitían incentivos ligados al uso efectivo de las plataformas.
El verdadero nudo detrás de los incentivos a las stablecoin del CLARITY Act
Por eso el enfrentamiento atrae tanta atención. La discusión ya no se refiere únicamente a la regulación de las stablecoin. También se refiere a cuánto espacio pretende dejar el legislador a la competencia entre cuentas bancarias y monederos digitales.
El riesgo de fuga de depósitos sigue en el centro del debate
El principal argumento de los bancos es conocido: si las stablecoin pueden ofrecer recompensas, aunque sea de forma limitada, una parte de los depósitos podría salir del sistema bancario. Según este planteamiento, el riesgo de fuga de depósitos hacia las stablecoin podría reducir la capacidad de los bancos para otorgar crédito.
Sobre este punto también intervino el White House Council of Economic Advisers, que analizó el impacto de una prohibición total del rendimiento sobre las stablecoin. La evaluación publicada indica que un veto completo tendría un efecto limitado sobre el crédito bancario.
El Council of Economic Advisers también calificó como “highly unlikely” el escenario extremo planteado en la parte más alarmista del debate. Es un pasaje importante, porque reduce la dimensión de uno de los principales argumentos utilizados para justificar una restricción más amplia.
- Los bancos piden eliminar todo lenguaje sobre incentivos del CLARITY Act.
- El compromiso del Senado prohíbe el rendimiento pasivo, pero permite recompensas basadas en la actividad real de los usuarios.
- El análisis de la Casa Blanca indica un impacto limitado sobre el crédito bancario en caso de prohibición total del rendimiento.
Para inversores, exchange y empresas cripto, el punto no es por tanto solo regulatorio. Si el riesgo sistémico parece limitado, la presión para eliminar cualquier incentivo puede leerse también como una batalla competitiva sobre la captación de recursos y la relación con el cliente.
Un enfrentamiento que va más allá del texto de la ley
La disputa entre bancos en contra de incentivos para stablecoin pone de relieve un conflicto más profundo. Por un lado están las entidades de banca minorista, preocupadas por el hecho de que instrumentos digitales fáciles de usar puedan retener liquidez fuera de las cuentas corrientes tradicionales. Por el otro están las empresas cripto, que ven en los incentivos basados en la actividad una forma de fomentar la adopción sin transformar las stablecoin en productos de puro rendimiento.
En este marco, el CLARITY Act y la Section 404 se han convertido en la prueba más concreta de cómo Estados Unidos quiere regular la competencia entre el dólar bancario y el dólar tokenizado.
El resultado puede influir mucho más allá del lenguaje de una sola sección. Si prevalece la línea de las asociaciones bancarias, el mercado interpretará la señal como un cierre incluso hacia las formas más limitadas de incentivo ligadas al uso. Si en cambio se mantiene el compromiso negociado por Tillis y Alsobrooks, los operadores podrán interpretarlo como un primer espacio regulado para modelos cripto más cercanos a la utilidad que al rendimiento financiero.
Y es aquí donde el markup del Senado sobre el CLARITY Act deja de parecer un simple trámite procedimental. Se convierte, en cambio, en una prueba de fuerza entre dos modelos de intermediación y en un test directo sobre el impacto del CLARITY Act en bancos y exchange.

